9.2.05

Más sobre fotos e internet

Lo reconozco; en cuanto pillo un tema que me interesa.... llego a cansar.

Las diferentes posibilidades que tenemos para subir imágenes a nuestro blog, foros y demás, las estamos viendo en los post anteriores a este; ahora quisiera presentaros otros dos:

Picasa; del mismo grupo que blogger, nos invita a descargarnos un programa y, desde allí, disponer de espacio para colocar las fotos directamente en nuestro blog o, compartirlas con amigos.

Flickr; otro servicio muy similar, que nos permite compartir nuestras fotos, subirlas a diferentes espacios, etc....

Cualquiera de los dos sistemas es perfectamente válido para compartir nuestras imágenes.

8.2.05

Fotos en la red

Continuando con el tema de como podemos subir imágenes a la red; recordar un post anterior sobre el fenomeno de los fotoblogs y, el de ayer sobre host para imágenes.

Tambien comentaros el servicio que disponemos de forma gratuita en Yahoo fotos; para utilizarlo solo tenemos que darnos de alta en el portal y, si ya tenemos una ID de Yahoo ( por ejemplo porque utilizamos el correo) podemos utilizarla como forma de acceder al servicio.

Un albún de fotos que podemos subir de forma gratuita a la red, nos lo ofece My Photo Album ; un servicio en inglés pero muy intuitivo; os lo recomiendo.

Un saludo a todos

7.2.05

Espacio para nuestras fotos

En muchas ocasiones, nos encontramos con la necesidad de tener un lugar donde albergar imágenes, para ponerlas en un foro, por ejemplo.

Si esa imagen se encuentra en la web, siempre podemos incorporar su url directa; eso sí, nos arriesgamos a que el webmaster de esa página la cancele o cambie y la perdemos.

Una alternativa que he encontrado en la red es Image Shack; un servidor donde nos permiten alojar nuestras imágenes y, nos proporcionan de una manera automática los códigos necesarios para incorporarlas a esos foros, grupos o web con poco espacio.

El proceso de alta es muy simple; solo nos piden una dirección de correo, donde nos mandan el enlace directo para ello; pinchar y empezar a subir.

En Mi arroba, tenemos entre sus servicios el de fotos; nos hacemos usuarios registrados y empezamos a utilizarlo.

Próximamente iremos añadiendo nuevos servicios similares; si conoce alguno, no dude en añadirlo con un comentario a este post.

Un saludo

6.2.05

Y si sucede... no pasa nada.


"Torres más altas han caído", se dice al atisbar el final de algo grande, cotidiano, que parecía imperecedero. Luego cae, y en unos años se olvida.

El de la fábrica de hielo le dijo al de las neveras que su invento no podía ser; tanta gente vivía de fabricar y repartir hielos.

Mirando las cosas a corto plazo, esos años que son o rodean el presente, no es fácil ver lo que se avecina ni atisbar que lo imprescindible hoy será cadáver mañana.

No pensaban los que alimentaban a paladas de carbón la máquina de vapor.... en el AVE. No imaginaban el email los telegrafistas, ni pensaban en Gutenberg los monjes copistas.

A pesar de las contundentes lecciones de la historia, que esencialmente nos cuentan que el tiempo (los hombres, las gestas, los inventos, la tecnología...) pasa inexorablemente, en cada época hay un dinosaurio que no se resigna al meteorito que le ha caído encima. Pero el tiempo pasa y con él las cosas de ese tiempo, superadas (en ellos estamos) por algo mejor. Y aquí no pasa nada.

Así es posible que emporios industriales que (casi) mueven el mundo de hoy sean pronto polvo en la historia. Y que el padre le diga al hijo que, te lo juro, una vez hubo intermediarios que vivían del copyright.

Y es natural que las especies en extinción sean gatos panza arriba. Quizá lo antinatural sea que hayan acumulado tanto poder durante tanto tiempo, que su transición hacia su inevitable extinción —o hacia la superación o perfeccionamiento de un modelo— provoque tanto retraso, tanto daño colateral. Como la adolescente pidiendo perdón y pagando multas por descargar música de Internet.

Quizá el problema actual es que la Red aporta una velocidad inusitada a los cambios llamados paradigmáticos, esos que van más allá de la superficie, de la apariencia de las cosas, y barren las raíces. Y plantan árboles nuevos. La pregunta es: ¿para bien o para mal? O: ¿a quien le importa? ¿A quién beneficia y perjudica? Desde luego que si las cosas cambian para mal, si el perjudicado es la gente (soy yo), el grito en el cielo no se oiría desde la RIAA, MPAA, SGAE, etc. Nadie quiere el mal para músicos, artistas, periódicos, discográficas, estrellas de Hollywood. Pero no es razonable que su bienestar sea tan equidistante al del resto, su público.

Sobre los ‘modelos de negocio tradicional’ (¿a cuánto se remonta la tradición?) se cierne un tsunami que no pararán los abogados ni las amenazas. Han visto retirarse el mar —la gente en este caso, que se escapa, dispersa, a su control— pero van y levantan un dique en lugar de entender el fenómeno, buscar otra altura.

Ya nadie duda de que lo digital e Internet han cambiado la música (ahora se consume más que nunca). Pocos cuestionan que la segunda ola, más ancha, arrasará el cine (para bien, seguro). Y que, a la postre, todas las barreras sobre la cultura y la información caerán en dominó para el bien común. ¿Por qué no para el de las empresas?.

Las últimas en preguntarse “¿pero qué diablos pasa aquí?” han sido los editores de enciclopedias, que han visto cómo un engendro libre y colectivo quiere reemplazar su saber ancestral. Que no, que no es eso; si alguien cree que ellos son más de fiar y lo hacen mejor que nadie, seguirán cobrando por sus tomos. La Wikipedia no pretende ser una alternativa, ni su millón de artículos una amenaza. Pero déjenla brotar en paz. Y si al final sale bonita y acaba con kilos sobre las estanterías, pues... no pasa nada.

Los medios de comunicación, en general, deberían coger la ola (que también es suya), en vez de pertrecharse para combatirla. Dicen las encuestas (la última de Gallup en EEUU) que Internet es el único medio informativo (una de sus patas) que crece en audiencia, frente a las caídas de periódicos, radio y televisión. Es obvio, ¿no?: ha habido que hacer un sitio a un alumno nuevo en la clase. Pero si además de eso va la Red y los espabila, los cambia e incluso los barre, será sólo porque lo hace mejor. O como a la gente le gusta, que es lo importante. Y, una vez más: aquí no pasa nada.